Josefa Toledo de Aguerri
Josefa Toledo de Aguerri
Josefa Emilia Toledo Murillo nació en Juigalpa, el 21 de abril de 1866. Su padre era comerciante y ganadero. Falleció de repente cuando ella apenas tenía tres años por lo que su madre, Engracia Murillo, tuvo que trabajar duro para mantener a los cuatro hijos. Con esfuerzo su madre envió a Josefa a Masaya donde la maestra Paulina Vega logró que se interesara en las clases. Tras completar primaria regresó a Juigalpa. Tras leer un folleto del Colegio de Señoritas de Granada explicó a su madre que quería ser maestra.
Logró una beca y en 1883 fue una de las primeras estudiantes en ingresar en el Colegio de Señoritas secular de Granada fundado en 1882 por el presidente Joaquín Zavala para formar a mujeres como profesoras de primaria y secundaria desde una perspectiva laica.Estudiaban ciencias, artes industriales, pedagogía, filosofía y literatura todo en inglés ya que el profesorado era de Estados Unidos, en su mayoría profesores protestantes.Josefa se graduó con honores en 1887 y sus profesoras recomendaron incorporarla como docente al colegio iniciando así a los 21 años su carrera como profesora.cuatro años después fue nombrada directora y entre 1891 y 1897 administró el Colegio de Señoritas de Granada apoyando a sus alumnas para continuar en el estudio como mecanismo de emancipación femenina. Entre sus alumnas estuvieron Elba Ochomogo, la primera nicaragüense que concluyó estudios universitarios, y Concepción Palacios, la primera nicaragüense y la primera centroamericana doctora en medicina.
Entre 1897 se hizo cargo del Colegio de Señoritas de Managua dejando su puesto de directora a los 34 años en 1900, cuando se casó con el español Juan Francisco Aguerri. Con Aguerri tuvo dos hijas, Inés y Esperanza y Josefa quería educarlas en una escuela propia. Aspiraba además a tener un horario flexible para atender a su esposo y a los dos hijos del mismo de un matrimonio anterior. Gestionó entonces un jardín de infancia anexo a su casa. A medida que sus hijas fueron creciendo intensificó de nuevo sus actividades educativas en secundaria y formación del profesorado sin abandonar su interés por los jardines de infancia. En su propio Colegio fundado en 1912 creó un jardín de infancia en el que implementaba los métodos educativos de Maria Montessori.
En 1907 dirigió la Escuela Normal de Señoritas hasta 1910 cuando tras un cambio de gobierno los conservadores llegaron al poder y fue destituida por razones ideológicas. Su posición liberalista secular y sus posiciones feministas la convirtieron en persona no grata de la nueva administración. Optó entonces por abrir en 1912 su propia escuela privada: el nuevo Colegio de Señoritas de Managua que permaneció abierto hasta 1937 formando a centenares de profesoras.
En 1918 fundó la Revista Femenina Ilustrada cuyo lema era "Todo para la mujer" en la que impulsaba campañas a favor del derecho de las mujeres a la educación y al voto, y una educación sexual científica para promover la maternidad consciente y responsable. Más tarde, en 1929-30, publicó la revista, Mujer nicaragüense.
En 1919 fundó la Escuela Femenina de Prensa una escuela nocturna para mujeres trabajadoras urbanas financiada por periódicos del occidente de Nicaragua con casi trescientas alumnas matriculadas en los primeros meses. El plan de estudios se centró en matemáticas, lectura y escritura además de dedicar un día a actividades culturales. Dado el éxito el propio Ministerio de Educación decidió participar también parcialmente en su financiación.
En 1924 fue nombrada Directora General de Instrucción Pública. Por primera vez en la historia de Nicaragua, una mujer accedió a tan alto cargo público, pero por su actitud independiente y cuestionadora no permaneció mucho tiempo en el cargo. En esa época ella misma viajó a áreas remotas para evaluar la calidad de la educación rural y realizó disertaciones para mejorarla.
Toledo era miembro de organizaciones feministas internacionales como la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas
En 1933 asumió la presidencia de la Cruzada de Mujeres Nicaragüenses y fue abanderada del sufragismo nicaragüense. En 1939 fue la responsable de trasladar a la Asamblea Constituyente la reclamación del derecho al voto de las mujeres una petición rechazada por la mayoría de los diputados somocistas.
En 1936 Toledo junto a un grupo de miembros de la organización feminista Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas (LIDMI) –su filial en Nicaragua fue la Liga Feminista Nicaragüense, creada en 1932– y la Cruzada de Mujeres Nicaragüenses crearon el Centro Femenino de Cultura Obrera.
En 1937, cuando contaba setenta y un años años, inauguró y asumió la dirección de la Normal Central de Señoritas de Managua, que digirió durante una década hasta 1947 cuando se retiró de la docencia a los ochenta y un años aunque se mantuvo activa hasta su muerte en círculos académicos y feministas.
En 1950, en reconocimiento a su compromiso y trabajo, fue reconocida como Mujer de las Américas por la Comisión Interamericana de Mujeres.
Comentarios
Publicar un comentario